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¡Hola de nuevo! + Participación en el Concurso de Microrrelato de Terror de Baricentro

Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada en este blog (no puedo ni contar las veces que intenté publicar algo y al final no me vi capaz por falta de motivación). 

Próximamente escribiré más entradas, pero de momento aquí tenéis mi participación en el Concurso de Microrrelato de Terror del Centro comercial Baricentro (desafortunadamente, no fui la ganadora), el pasado octubre. 



Espero que os guste ^^

...

La niña

En una nublada tarde de otoño en Baricentro… se acercaban las nueve de la noche, y mientras recogía las hojas secas que se acumulaban en el exterior de la puerta cinco, una farola parpadeó durante un instante; le quise restar importancia, pues desde hacía varios días era algo constante: en mi casa, en los pasillos e incluso, como ahora, en la calle. Recorrí los pasillos de personal y llegué a uno en que algunas luces estaban fundidas y las paredes pintadas en tono oscuro; desde que trabajaba allí, siempre temía la hora de salida por tener que ir por allí. Di unos pasos y la luz del fluorescente hizo un guiño. Me detuve y cuando iba a volver a caminar, comenzó a parpadear muchas veces seguidas. Me pareció que se dibujaba una figura bajita sosteniendo algo entre sus brazos. Un osito sucio y desgastado, pintado con rojo. Me paré, un escalofrío recorriendo mi espalda. Lágrimas llenaron mis ojos cuando levantó su rostro. Mi boca se abrió:

-Cariño, ven con mami.



Su única visita. El día 31 de Octubre.


Proyecto Mayo 2012: La doble imagen


—Papá, ¿cuándo saldremos de aquí?

Su hija lo miró en la oscuridad, con la única luz de una vela que se consumía con lentitud. Con aquel vestidito blanco con que su madre la había ataviado aquel día manchado de barro y su mirada curiosa empañada por una mancha de temor e inquietud, no parecía la misma niña feliz de la mañana.

Su pequeña no sabía bien por qué estaba allí, pero en su mente infantil, seguramente sospechaba que aquello no se resolvería en un abrir y cerrar de ojos. Nervioso, bajó la vista al suelo, pensando en qué decirle. Si bien, era de la opinión que no había que esconder la verdad a los niños pero, ¿cómo decirlo para que no le hiciera daño?

Como decirle que todos habían muerto y que los únicos supervivientes eran ellos dos. Que a mamá había tenido que matarla él mismo con sus manos, y los abuelos, los tíos y los primos se habían comido entre ellos. Cómo decirle de la catástrofe sin medida que había en la tierra, que llegaba mucho más allá de lo que su inocencia imaginaba. Cómo decirle que todos se habían vuelto locos de repente. Cómo no odiarse al decirle que, algún día, ellos serían los únicos que podrían repoblar el mundo: padre e hija.

—No lo sé, cariño, no lo sé...

***

Click aquí para leer el relato de Lu, con quien comparto imagen en este ejercicio.

El hombre que temía a las alturas

 Érase una vez, un hombre que tenía miedo de las alturas. No es que este hombre fuera un cobarde, sino que había sufrido un trauma de en su infancia: en su más tierna edad un animal había caído de sus manos y le habían gritado por ello, así que desde entonces temía a las alturas. De bien pequeño le había gustado mirar por los balcones, pero ahora era ver uno y huir, sobre todo si había gente. Porque otra cosa que le daba miedo era que hubiese seres que pudieran caer de él, aunque suene como un sinsentido. Pero un día decidió que no tendría más miedo: le contó a su mejor amigo de su problema y éste lo pensó y repensó y como un buen amigo le aconsejó:
—Dicen que si te encierras en un lugar alto durante tres días, sin salir, se te puede quitar.
Él le hizo caso y pasó tres días con sus noches en el balcón de su casa, con suficiente agua y comida, a diecisiete pisos del suelo. No se asomaba. Los dos primeros días nada ocurrió, pero el tercero, por la noche, soñó que volaba sobre un gran pájaro de fuego. Miraba al suelo y no sentía ese vértigo característico. Cuando despertó, el aire le daba de lleno en el rostro y sí que volaba, pero hacia abajo. Caía al vacío. A él nadie le había dicho nunca que era sonámbulo.
Y así acaba este cuento, sin comer perdices ni vivir felices.

Veintiuno

La fantasía había tomado control de ellos en segundos, como una onda seductora adueñándose de sus cuerpos.

Tomados de las manos, unos empezaron a besarse mientras los otros dos reían sin control, siendo contagiados instantes después por la marabunta de sensaciones que les evocaba la escena.

Sumiéndose en un mar de pasiones; deshaciendose de la ropa; acabando los cuatro tirados en el suelo.

Una danza de cuerpos ardientes predispuestos a la lujuria.

Diez

Resquicios de locura siguen habitando mi mente, y entre ellos, tú.
Hablando sutilmente a mi oído sobre culpabilidad, dejando entrever mis malas intenciones.

¿Qué es lo que buscas, insulso sentimiento hecho voz?

Quince

Cuántas veces lo habré dicho: tú no me controlas. Pero sé que no es cierto.

El impulso insensato, la mirada enervada y mi sexo en el límite.

Mente conservadora que sucumbes ante el más claro resquicio de ambición ajena.

Ahora termina de una vez con la maldad en mí, veja todo cuanto hay en mi cuerpo, pero luego vete.

Te lo imploro, mi insensato impulso, mi enervada mirada...

Congráciame con la esperanza de verte fuera de mí en cuanto la noche dé fin.

Veinticuatro

Veladas por el deseo, almas que no recordarán nada en cuanto amanezca, observadas de cerca por miradas difusas.

Diferente cara, diferente esencia, diferente vida; y bajo la piel, siempre lo mismo.

Almas que volverán a resonar una vez más en cuanto la noche caiga, imbuidas por fuego y soledad.

Contando las horas, los días, los meses... ¿cuándo ocurrirá lo inalcanzable?

Diecinueve

Noche de narrar verdades escondidas.

Noche de lágrimas, de llanto, de desesperanza; noche de decepción.

Noche en el que permanecen en su rostro las lágrimas encendidas por el odio, la rabia y el desamor.

Noche de dolor; noche de hombres sin corazón en que se siente traicionada.

Noche que hace cambiar... noche en que siente su vida hacerse pedazos.

Escondite

Durante unas horas al mes, en el recóndito escondite que usaban desde hacía años, su romance tenía lugar. Cada noche, entre lujuria y pasión, ambos se hacían uno sin pensar en lo demás. Afuera, sólo quedaba la realidad, las pesadillas; dentro, todo era una maravillosa ilusión que sólo terminaba al anochecer, cuando ambos debían separarse.

[Ejercicios periódicos] Consigna Noviembre: Fotografía

El hombre de la fotografía le sonrió mientras lo miraba; o al menos eso le pareció a ella, porque en cuanto apartó la vista aquel espejismo cesó, para luego volver a sus ojos con más realismo pero sin movimiento alguno. Dejó el marco plateado en la mesilla de noche y se recostó en su cama, pensando otra vez en sus antaño cálidos brazos, que se le habrían hecho muy reconfortantes si él no se hubiese ido con aquella peluquera veinte años más joven que ella misma, echa ya una vieja choca de setenta. Miró al techo carcomido de moho, esperando que se le viniese encima incluso antes de morir.

Prohibido

Buscó en sus labios el calor prohibido, la mirada chispeante y el círculo asfixiante de placer que siempre la embargaba cuando estaban juntos. Quería sentirle, percibir su embriagante aroma, sofocarse contra su piel y apegarse una vez más a su torso fuerte y sus reconfortantes brazos.
No importaba que fuese su hermano quien cada noche acudiera a su lecho; ni siquiera le molestaba que aquello estuviese prohibido para ambos... simple y sencillamente eran felices así.

Desperdicio

Vivió sus pocos años malgastando la vida, haciendo una cosa u otra sin ganas, desperdiciando cada pequeño segundo de su existencia humana; no logrando absolutamente nada de lo que se proponía. Después de eso su personalidad mejoró, sintió que podía hacer todo lo que quería sin temor a nada ni a nadie. Fue feliz junto a su pareja, e incluso tuvo un hijo. Pero su verdadera desdicha fue pensar que todo iba bien, porque cuando creyó que las cosas entraban en su cauce, murió en dos meses, casi sin avisar, hundiéndose en aquella oscura dolencia que era el cáncer.

Novelas participantes en el Premio Literario Amazon 2023 (1)

¡Buenas! Mucho tiempo sin actualizar este pequeño rincón, y qué mejor que hacerlo para traeros opiniones sobre novelas participantes en el P...