Buscó en sus labios el calor prohibido, la mirada chispeante y el círculo asfixiante de placer que siempre la embargaba cuando estaban juntos. Quería sentirle, percibir su embriagante aroma, sofocarse contra su piel y apegarse una vez más a su torso fuerte y sus reconfortantes brazos.
No importaba que fuese su hermano quien cada noche acudiera a su lecho; ni siquiera le molestaba que aquello estuviese prohibido para ambos... simple y sencillamente eran felices así.
No importaba que fuese su hermano quien cada noche acudiera a su lecho; ni siquiera le molestaba que aquello estuviese prohibido para ambos... simple y sencillamente eran felices así.