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Proyecto Julio 2011: Especial "Cumpleaños"

El regalo más preciado.

Mi hija nació un once de julio, el día de mi veintidós cumpleaños; sin duda, el regalo más precioso que me pudieron hacer. El parto, atendido en casa, fue muy natural y sin contratiempos. Aún recuerdo su rostro arrugado y sonrosado y sus ojos abiertos prendidos de mí y sobretodo, a sus abuelos llorar de alegría cuando la vieron por primera vez. Quizá os preguntéis por el padre: mi hija no tiene padre ni lo tendrá. 

Conforme fue creciendo, preguntó por él en varias ocasiones: le expliqué, cuando fue más mayor, que su padre no sabía que había nacido, que se había marchado sin siquiera saber de su existencia. Mi hija, que sólo contaba con once años, se entristeció.
 
El tiempo ha pasado, y juntas hemos cumplido los cuarenta y los dieciocho. Mi hija se ha empecinado en buscar a su padre y yo la animo a hacerlo: le he dado su nombre y apellidos, la fecha de su nacimiento e incluso le he hablado del tatuaje que tenía junto a la rodilla. Todo lo que le he dicho podría facilitarle la búsqueda, pero sé que jamás le encontrará. Yo me encargue de ello antes de su nacimiento.

Su padre jamás fue un buen hombre; nunca quiso a su hija. Por egoísmo, pretendió que yo abortara, que me librara de mi regalo más preciado. Pero yo jamás lo permití; mi voluntad por tener a mi hija era demasiado fuerte, mucho más que el amor que sentía por él. Aún hoy, y sin querer, sigo pensando que es una suerte que mi hija no se parezca a su padre. Si fuera así, cuando la mirara, ella notaría mi culpa, mi desasosiego... Al no ser así, me encuentro tranquila, sin atisbo de inquietud, pero un enteco ardor me corroe el alma, porque lo confieso: yo acabé con su vida.

Siete meses antes de que naciera mi hija, le asesiné. Quizá por la necesidad de hacer desaparecer a quien no quería al fruto de mi vientre; una pelea que terminó con un hacha de cocina enterrada en su cráneo. Aunque tranquila, por momentos mi conciencia se exaspera, se llena de temores infundados, me tortura… Puede que estos sentimientos prevalezcan en mí por el resto de mis días, aunque ahora él sólo sea un esqueleto enterrado en un agujero inmundo.

Hace muy poco he decidido algo: en su veinte cumpleaños, mi hija lo sabrá todo. No me delatará, lo entenderá; comprenderá que su madre tuvo la necesidad de hacerlo. Tantos años, tanta confianza... no será un choque importante para ella. Lo presiento. Quiero compartir todos mis secretos con ella: la más importante para mí, por la que daría incluso mi vida... por la que mataría si fuese necesario. Quiero estar con ella para siempre, cuidarla, como mi más preciado regalo.

...
 
¡Feliz cumpleaños, adict@s!

Proyecto Junio 2011: Banda sonora

“Después del amor, lo más dulce es el odio”.

—Henry Longfellow Wadsworth




Las frases eran tan sutiles como la línea dibujada por una plumilla que ahora sostenía entre sus dedos, narrando aquella despedida que la hería de mil maneras distintas.

Le amaba tanto que dolía; le odiaba también, pero la explicación en ese caso era más complicada: él la había hecho débil, infeliz y presa en una relación prohibida para ambos que había conllevado a un triste final. A decir verdad, le odiaba más por ser sangre de su sangre, fruto del mismo vientre que la dio a luz a ella.

No podía dejar de pensar en cómo le iba a decir que su padre quería separarles, que no volverían a verse… Que, simplemente, todo había acabado.

Sólo se preguntaba a qué llegaría todo aquello y si su sufrimiento, anclado por mil puñales a su corazón, seguiría atormentándola día tras día hasta extinguir su vida por completo.

Proyecto Abril 2011: Relato del mismo género

No se me da bien el género infantil y esto más bien parece una fábula, pero juzgad vosotros mismos.


Marianita la mariquita

Érase una vez una mariquita llamada Marianita, de vivos colores y muy bonita, que vivía en un bosque junto a muchos más bichitos.

Marianita, a pesar de ser una mariquita encantadora, no tenía ni siquiera un amigo. Ella no sabía bien por qué era, así que cada noche, al acostarse, siempre lloraba y lloraba porque nadie quería ser su amigo.

Pero una mañana, paseando por el bosquecillo en busca de comida, oyó como su vecina la oruga Mirta, las hormigas y la araña Ana discutían sobre algo:

—Marianita otra vez se ha comido las reservas de comida que guardaba para el invierno —comentaba la oruga, en lo alto de una hoja.

—Pues a nosotras nos ha tapado el nido con tierra otra vez —las hormigas también estaban muy enfadas con Marianita, pues les estaba costando mucho volver a destaparlo.

—Pues a mí me rompió la tela que por tanto tiempo estaba tejiendo —dijo la araña Ana desde su tela.

—Sí, no la queremos aquí, ojalá se vaya —exclamaron todos las vecinas al unísono.

Marianita, muy triste, se marchó por donde había venido. Quería llorar pero ya estaba cansada de aquello, así que decidió que solucionaría todos los problemas que había causado a la oruga Mirta, a las hormigas y a la araña Ana.

Por la noche, mientras todas dormían, Marianita buscó muchas hojitas verdes por el bosque y la amontonó a un lado de la casita de su vecina, la oruga Mirta.

Después de eso, corrió a la entrada del hormiguero y estuvo varias horas desenterrándolo todo hasta que terminó.

Tras esto, llegó lo más difícil: ayudar a la araña Ana. Mientras pensaba en qué haría, amaneció y todos los bichitos del bosque se fueron despertando. La oruga Mirta y las hormigas salieron de sus casas y, muy sorprendidas, vieron que todo estaba arreglado.

La araña Ana se acercó hasta Marianita la mariquita y le dijo:

—He visto todo el esfuerzo que has hecho y te perdono por lo de mi tela de araña.

Marianita la mariquita se puso contentísima de repente y vio como su vecina la oruga Mirta y las hormigas se acercaban. Estaba un poco asustada, pero sacó valor para decir lo que quería:

—Quería deciros que todo lo que hice fue sin querer —sus vecinas la miraban, como esperando algo más—. ¡Perdonadme! —exclamó Marianita muy arrepentida—. ¿Volveréis a ser mis amigas?

—Sí, volveremos a ser tus amigas —dijeron las tres al unísono, muy contentas porque Marianita al fin se había disculpado.

Y así, para celebrarlo, todas hicieron una fiesta y se divirtieron mucho.

Novelas participantes en el Premio Literario Amazon 2023 (1)

¡Buenas! Mucho tiempo sin actualizar este pequeño rincón, y qué mejor que hacerlo para traeros opiniones sobre novelas participantes en el P...